La arquitectura y el encuentro humano
Desde tiempos inmemoriales, la arquitectura ha servido para reunir a las personas. Antes de que existieran muros o techos, el fuego era el centro de la vida social, un lugar de calor, comida y rituales.
El fuego como dispositivo espacial
- Proporcionaba calor y alimento.
- Facilitaba la narración de historias y rituales.
- Organizaba a las personas en círculo, fomentando alianzas.
- Transformaba la supervivencia en vida colectiva.
La persistencia de la lógica ancestral
Hoy en día, esta lógica ancestral sigue presente. La arquitectura tiene el potencial de unir a las personas no solo a través de la imposición de cómo deben reunirse, sino creando las condiciones que hacen posible la convivencia.
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Fuente: www.archdaily.com